domingo, 19 de abril de 2009

Tu sabes...


Son esa clase de pensamientos desenfrenados que a veces recuerdo tener...

No son violentos ni desenfocados, no están fuera de contexto y no son para nada psicoticos, de locos
no tienen nada y de perversos mucho menos... son de esos desenfrenados solo por el hecho de que
realmente no puedo detenerlos... no puedo frenar los flashback, no puedo detenerlos en mi inconsciente...
No puedo detener esos ojos mirandome, diciendome muchas cosas acerca de si mismos, no puedo detener
sus palabras suaves y fuertes, dulces y asesinas... no puedo simplemente dejarlo, pero puedo.

Dejé de contar los días y eso me pareció acertado, deje de pensar, de violentarme para simplemente
recordar lo mejor de todo... los días soleados, los viajes tan laros, las palabras tontas, las risas, los
abrazos, las caminatas, los delirios... lo divertido, eso que me hacia feliz... y lo malo ya no importa...
Los vacios no se llenana, pero no busco taparlos... tienen que estar. Los silencios los presiento, pero
los ignoro, me rio deteniendo el tiempo y recobrando un momento, de los brillantes, de los mas lindos.
Guarde bien lejos los malos tragos, la palabras duras y preferí seguir con mis cosas... asi esta bien.

No me importa lo que el resto del mundo piense acerca de mi... sólo me importa lo que yo pienso y lo
que yo siento y como estoy viviendo... como me río y como mejoro día a día en todos los aspectos...
No necesito de nadie, porque la verdad es que nadie es imprescindible, todos somos fichas de ajedrez
en esta partida interminable que a veces te deja de pie y a veces tiene que entregarte... es cuestión
de pensarlo muy bien y moverse por los sitios mas convenientes...
No me importan los que no me quieren, sus sentimientos pueden quedarse ennegresiendo sus vidas y
malgastando espacio en sus cabezas y corazones... porque la verdad es que todo eso no me llega más.
No me interesa su no afecto, sí me interesa el afecto y los sentimientos buenos de aquellos que realmente
me quieren, son simplemente esas personas las que valen la pena, y no puedo perder mi tiempo sintiendome
mal por quienes me miran con ojos hechos de rencor, asco, envidia o lo que sea... lo negativo no es para mi...

La verdad es que tengo cosas que muchos no tienen, tengo una familia hermosa que me acompaña, que
me da todo el amor del mundo... un papa y una mama que me cuidan, me levantan de la cama cuando
estoy enferma, me dan tesitos, me miman y se miman... hoy hace mas de 20 años que estan casados y
parece que fuera el primer día... ni una sola voz en alto, ni un grito, nada de odio, solo amor... tengo
una hermana genial, con la que comparto mil cosas y nos divertimos muchisimo, es una persona muy inteligente
e interesante, tal vez un poco delirante, pero genial en fin.
Tengo un grupo de amigos inigualable, fieles como nadie, los mejores, ellos son el motivo de muchas alegrias
son mis sonrisas, mis bastones, mis colegas, mis aliados... lo son todo, y no sólo hablo de mis tres mosqueteros
hablo de muchos otros que por suerte puedo tener conmigo y que realmente dan muchisimo y mas...
Tengo mis cuatro novias, mis guitarras, que me ayudan a despejarme la cabeza, mis perros bonitos, tengo tantas cosas...
No me puedo quejar...

Así que lo que falta, obviamente lo extraño, pero tampoco estoy en el fondo de un agujero negro...
Fueron buenos tiempos, para recordar...
No todos maduramos al mismo tiempo, no todos tenemos las ideas en su lugar, no todos queremos con la misma intencidad...
No todos somos iguales, algunos... algunos estaría de mas.

jueves, 9 de abril de 2009

My Life Would Suck Without You...


Lo cambiaste todo el día que entraste en mi vida, fuiste el fin y el principio una vez y ahora volves a serlo...

He dicho y han dicho tanto de vos, te juzgaron de todas las formas posibles... fuiste la mejor y la peor en todo...
Pero aún así siempre tuve que volver a tu lado, porque te quiero, porque me importas y me importaste, porque me cambiaste...
Porque sos fuera de serie, porque no hay nadie que se te parezca, porque me sorprendes, porque nunca pense que serias conmigo como lo sos hoy...
Me mostraste que no termino de saber como sos, que te conozco en diferentes formas, tamaños y colores y siempre te termino queriendo...
Siempre digo, tenes algo mágico... y eso me gusta, sos tantas cosas para mi... marcas la diferencia, ¿sabias?.
Me das la fuerza, las ganas, me haces feliz, me haces reir, sos un complemento para mi dieta a base de amor... sos tanto vos!...
Y no es que necesito a alguien a quien adorar como dicen algunas gentes, para nada, nada de eso, siempre te quise, siempre te querre siempre seras
única en mi vida, siempre seras mucho... porque vos sos vos, porque no hay igual.
Porque me haces tan bien, porque me levantaste y me enceñaste a volver a ser, porque ahora puedo reirme tanto y mejor que antes, porque te tengo
y no te tengo que esconder, porque sos mia, sos mi queridaaaa y te amo tannntttooo (L

Gracias, solo por ser.
Quiero que sepas que despues de vos, no hay forma de que pueda presindir de tu presencia... puedo, pero no quiero porque mi vida seria un asco sin vos.

jueves, 2 de abril de 2009

Te Extrañaba...


Llovía… observaba por la ventana cada gota golpear contra el vidrio. Tenía la certeza que en cualquier momento tocarías la puerta…
Mojada después de largas horas de caminar a la deriva para encontrarme y por fin mirarnos a los ojos. Tenías los mechones oscuros pegados en tu mejilla y otros cerca de tus ojos, en la comisura de los labios. Me dedicaste una media sonrisa, mis ojos brillaron al verte y te devolvieron la sonrisa, me temblaban las manos que aún sostenían el picaporte. Soltaste tu paraguas roto en el suelo y te sacaste de un solo movimiento el piloto empapado, sacudiste tu cabeza hacia ambos lados mojándome con las gotitas que se desprendían de tu cabello. Te mire tapándome la cara con una sola mano, algo agachada vuelta hacia adentro. Me enderece y te mire otra vez con una sonrisa dibujada en mi rostro, me miraste con cara de desconcertada y me preguntaste en voz baja -¿Puedo pasar?... me temblaron las piernas al oír tu voz, ese timbre únicamente tuyo…
Asentí lentamente y me hice a un lado para dejarte entrar, diste tres pasos y te diste vuelta sonriéndome, me miraste con esos ojos oscuros que lo dicen todo y dudaste por un segundo… te mire vacilante y di dos pasos lentos hacia dónde estabas, cerré la puerta de un golpe y salte hacia vos, te abrace tan fuerte como pude y las lagrimas brotaron de mis ojos, te golpetee la espalda con los puños cerrados mientras vos dudabas con las manos cerca de mí, y me rodeaste con ellas en un abrazo tan fuerte como el que te había dado. Mi corazón se retorcía sin saber cuál era el sentimiento, era alivio, era dolor, era miedo, era ansiedad, eran nervios, eran demasiadas emociones para un solo cuerpo. Las lágrimas no dejaron de brotar estrepitosamente desde mis lagrimales, tenía los ojos llenos. Te presione contra mí lo más que pude al punto de casi no poder respirar, quería decirte tantas cosas pero no podía hablar, tenía un nudo en la garganta y la voz se me había disipado.
Me aferraste a vos tan fuerte, sentí tu perfume, tu calor y me di cuenta de cuanta falta me hacías… repase en mi cabeza lo que había sucedido sin entender que fue lo que pasó… los días no habían vuelto a ser iguales desde que te fuiste, todo era tan gris y siniestro… era extraño… no eras la única persona sobre la tierra y tampoco eras lo único que tenía en la vida, sentía tanto como a vos a unos cuantos amigos, pero era tu ausencia la que me mantenía discretamente oculta en mi túnel oscuro. Estaba ensimismada la mayor parte del tiempo, sin pensar, en nada que se refiera a una realidad en particular, todo era difuso mi mundo se había convertido en un caleidoscopio en blanco y negro, era tan diferente… había espacios que llenar, frases que completar, sonrisas que borrar y recuerdos que esconder dentro de mí, o no.
Luego de unos minutos de tenerte tan cerca sopese las posibilidades de soltarte, dejarte lejos un poco más, solo un momento para verte… no podía… no entendía el sentimiento y me devane los sesos para poder saber que era lo que sentía antes y durante ese momento…
Entonces susurre levemente, te extrañé tanto…
Y desperté con las pestañas húmedas y los ojos llenos, estaba sola en mi cama… no estabas, no era real.

jueves, 19 de marzo de 2009

Never...


Reinaba el caos en el lugar, había silencio pero era todo una farsa. La paz que se mostraba era tensa y los corazones de los involucrados delataban la incomodidad de la situación. Manos húmedas y miradas intranquilas, puños apretados y seños fruncidos… todo era calma… mala señal, esto es el ojo del huracán.
Estamos en perfectas condiciones mentí, mientras metía la mano en mi bolsillo para encontrar la dignidad que me quedaba… permanecí apacible a pesar de todo este embrollo. La mire con el rabillo del ojo y ella estaba distraída e indiferente… acomodo sus pelos canos y me miro sin advertirlo… se quedo mirándome un segundo, comprendía que yo la miraba y algo trataba de decirle. No le dio importancia a mis palabras mudas, esto estaba fuera de control.
Nos miramos cómplices en aquella escena de película muda… ella se quedo callada y meneo la cabeza dejando caer unos mechones oscuros sobre sus ojos. Le dedique una media sonrisa. La otra estaba seria y nos observaba impaciente, algo irritada. Apretó los labios y luego mascullo algo indescifrable, me pregunte cual era su problema… nunca obtendría respuesta, era imposible interactuar con la vívida imagen del odio humano. Miro con fiereza a su derecha y la joven petulante que allí se encontraba la observo con atención como si esperara instrucciones, ella ladeo su cabeza y asintió lentamente. La otra bajo su mirada y se fue en silencio por un pasillo largo y angosto, ella nos dio la espalda y camino hacia otra dirección.
Me quede en silencio observando a mi única acompañante, ella me sonrió y soplo uno de sus mechones oscuros. Se detuvo un momento a mirarme y luego desapareció de mi vista al tomar el camino de escape más próximo. Dudé y me quedé en silencio, mire a mi alrededor y estaba sola, debajo de mis pies el calor del asfalto podría haber asado un trozo de carne. Caminé lento y me aleje de aquel punto en donde cuatro esquinas se juntaban, nuestro punto de encuentro era una cruz definida, una señal, una coincidencia. Me vi en aquella soledad plena y cuando quise correr las sabanas me detuvieron justo antes de caerme al vacio.
Me desperté obnubilada y comprendí que este era el ojo del huracán, y la tormenta se desataría pronto… sentí la brisa que anunciaba el temporal golpeándome en el rostro, sentí tu voz, estabas en el teléfono, tu voz me calma, tu voz me saca de aquí.
Levante mi barbilla y me puse de pie inmediatamente, el cielo se había oscurecido por completo, tenía que salir de ahí inmediatamente, tenia que dejar todo detrás y no volver. Tome un par de zapatillas y sin atar los cordones me puse en marcha, antes de salir tome una campera y el celular, marque tu número… te prometí que nunca mas.

jueves, 12 de marzo de 2009

Realmente no estoy bien...


Mentiria si dejera que realmente estoy bien…
Hoy es el día numero tres y todavía no se muy bien que es lo que pasó… en realidad se bien que pasó, ella me hecho al olvido.
Hacía casi un año desde que nos conocimos, eramos buenas amigas, era parte de mi vida, parte de mi corazón. Pero se fue, eligió irse de mi dejarme atrás sin decir nada, sin dejar rastros, sin dar señal. Preferí el silencio y la paz, me quedé sin hacer nada esperando un mensaje de texto, un mail, que me admita, que me llame… pero en el fondo sabía que eso no iba a pasar. Ella no es de las que se apiadan, ella solo piensa en ella y en nadie más, ella nunca me iba a volver a hablar.
Espere todo el día por una mínima señal aquí en silencio, con esa opresión en el pecho, con ese dolor, ese que quema. No puedo llorar, siento esas ganas de caer y dejarme deshacer entre lagrimas y que todo esto se vaya de una vez por todas, pero… no hay forma, esta vez va a dolerme bastante antes de que se desprenda de mi la última celula que contenga algo sobre ella.
Hoy por la tarde le mande un mensaje diciéndole que no esperaría más, aunque creo que seguiré esperando silenciosamente un suspiro del viento que me deje un rastro de lo que fue nuestra amistad. Es cuando hay que decir adiós cuando más duele… es el olvido lo que nos hace tan débiles, es el cierre de una etapa, la pérdida de una parte de nosotros.
Es tanto que no se decirte, no se explicarte como me duele decirte chau.